Está demostrado que tener la mente abierta y un espíritu libre de prejuicios puede ayudarnos mucho en el tratamiento y la prevención de las cefaleas.
En general, resulta una buena terapia facilitar los cambios de actitud o estilos de vida de aquellas personas que sufren frecuentemente de cefaleas.
Así, algunas terapias alternativas vinculadas a la meditación o a la práctica del yoga pueden resultar muy aconsejables, en la medida en que pueden favorecer o mitigar cefaleas de tipo tensional o migrañoso relacionadas con la ansiedad o el estrés.
Aunque no existen estudios médicos específicos que vinculen la meditación con el tratamiento de las cefaleas, se ha demostrado que la práctica de este milenario arte oriental mejora el control de la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, favoreciendo la disminución de la ansiedad.
Asimismo, todas las terapias de relajación mediante técnicas de respiración o relajación muscular pueden llevarnos a obtener muy buenos resultados.
El biofeedback ha confirmado su eficacia en la prevención de la migraña y en el tratamiento de las cefaleas tensionales. Se trata de una terapia basada en la aplicación de electrodos que permiten registrar la actividad muscular, la frecuencia cardiaca y la temperatura corporal. Al recibir esta información, el paciente toma consciencia de su estado y puede controlar el estrés.
Otros tratamientos de tipo físico que resultan recomendables son el masaje, la acupuntura, la acupresión, el quijong, la osteopatía y quiropráctica.
El quijong (también llamado qigong o chi kung) engloba diversas técnicas de canalización de energía, respiración y meditación con objeto de obtener beneficios terapéuticos en la salud.
Los beneficios de la osteopatía y la quiropráctica se han demostrado mayores en cefaleas tensionales que en migrañas.
La hidroterapia también puede sernos muy útil. A nivel casero podemos alternar la aplicación de compresas húmedas -calientes y frías en la frente o en la parte de atrás del cuello, combinándolas con un baño de pies caliente.
La respuesta a estos tratamientos alternativos puede ser muy diversa dependiendo de los pacientes.
Afrontar estas terapias alternativas supone una voluntad de apertura, una predisposición a lo que en el leguaje metafórico zen podría ilustrarse como "la valentía del viaje del guerrero". El resultado puede ser desigual, sin embargo, el cambio de actitud ante el trastorno en situaciones concretas puede llevar implícitos muchos beneficios que la ciencia quizás aún no nos sabe explicar.